Bienvenidos al manicomio de Baviera, amigos. Soy Paco Pistón y hoy tengo que hablaros de la última filtración que ha hecho saltar las alarmas de la cordura en nuestra amada y a veces surrealista industria. Si pensabais que BMW Motorrad tenía suficiente con asustar a las superbikes con su M 1000 RR o humillar a las hyper-nakeds con la M 1000 R, os equivocabais. Según los ecos del paddock y las recientes filtraciones (que los sabuesos de Solo Moto también han olfateado), en Múnich preparan el asalto definitivo al sentido común: llegan la BMW M 1300 GS y la M 1000 RS.

M 1300 GS: ¿Alerones de carbono para ir a la panadería?
Seamos brutalmente honestos. El 90% de los usuarios de una GS no pisan lo marrón ni por accidente; la mayor aventura off-road que experimentan es saltar el badén del Mercadona. Y BMW lo sabe. Así que, ¿por qué no coger el formidable bóxer con tecnología ShiftCam de la nueva R 1300 GS, apretarle las tuercas, quitarle peso a base de fibra de carbono a precio de oro y calzarle llantas forjadas? La idea de una M 1300 GS es tan ridículamente absurda que resulta brillante.

Imaginaos la estampa: llegar al café dominical luciendo winglets (alerones aerodinámicos) de carbono en un mastodonte trail, con el sistema Telelever frontal recalibrado por la división Motorsport, un escape Akrapovič de titanio gritando a pleno pulmón y frenos con pinzas azules M listas para detener un tren de mercancías. Es la sobredosis de esteroides que nadie pidió, pero que absolutamente todos vamos a querer mirar de reojo.
M 1000 RS: Turismo a velocidad de curvatura
Pero si lo tuyo no es fingir que te preparas para el Dakar, cuidado con la M 1000 RS. El segmento sport-turismo estaba pidiendo a gritos una máquina capaz de pulverizar cronómetros sin destrozarte las lumbares. Aquí hablamos de trasplantar el despiadado motor tetracilíndrico en línea de la S 1000 RR —probablemente empujando la barrera de los 200 a 210 CV— en una montura con semimanillares un poco más altos, un carenado envolvente y soporte para maletas.
"BMW nos demuestra que en la era de lo políticamente correcto, todavía hay ingenieros dispuestos a firmarle cheques en blanco a la locura de las altas prestaciones."
Es la moto perfecta para el motero entrado en años (y en cuenta bancaria) que quiere cruzar Europa en un fin de semana y de paso, humillar a un par de 'R's puras en los puertos de montaña de los Alpes. Aún falta para que las veamos rugiendo en los concesionarios, estimando su desembarco oficial hacia 2025 o 2026. Pero una cosa está clarísima: Múnich ha abierto la caja de los truenos y ha tirado la llave al río Isar. Preparen sus carteras y sus cuellos, la familia 'M' viene a conquistarlo todo.