Parece que la industria de las dos ruedas ha decidido que pilotar con los cinco sentidos bien puestos ya no es suficiente. Ahora necesitas que un procesador de silicona metido dentro de la calota de tu casco te diga por dónde viene el coche que no puso el intermitente. La última novedad que copa las portadas tecnológicas es el casco equipado con radar de onda milimétrica e Inteligencia Artificial, una propuesta que promete desterrar para siempre el temido ángulo muerto.
¿Ingeniería aeroespacial o un gadget con ruedas?
El sistema en cuestión utiliza sensores integrados que escanean el entorno en 360 grados, procesando la trayectoria de los vehículos mediante algoritmos predictivos. Si un utilitario despistado decide cambiar de carril sin mirar, la IA calcula el tiempo de impacto y emite una alerta lumínica en la visiera (mediante una interfaz HUD) o una señal acústica en los altavoces HD del intercomunicador.
"La idea de eliminar el ángulo muerto es brillante, pero el verdadero desafío técnico no está en el software, sino en el peso suspendido que colocamos sobre las vértebras cervicales del piloto."
Menos peso en el aire, más física en el cuello
A nivel técnico, la integración de radares, sensores IMU de seis ejes y baterías de litio en una estructura de fibra de carbono y EPS de densidad múltiple es un encaje de bolillos notable. Sin embargo, como perro viejo de las carreteras, me pregunto: ¿cuánto pesa este 'pequeño superordenador'? En una ruta de 300 kilómetros, cada gramo de más en la cabeza se traduce en fatiga muscular. Además, existe una delgada línea entre una alerta útil y una distracción luminosa a 120 km/h cuando vas buscando el ápice de la curva.
Veredicto en la pista
No voy a negar que la tecnología salva vidas, especialmente frente a la epidemia de conductores mirando pantallas de smartphone. Si este casco logra filtrar el 'ruido' del tráfico urbano y avisarte únicamente de las amenazas reales sin sumar medio kilo de peso, bienvenido sea al garaje. Si solo sirve para saturarte de pitidos mientras intentas disfrutar del sonido de tu motor, preferiré seguir confiando en mis retrovisores bien reglados y el giro de cuello de toda la vida.