El asfalto es para los débiles

Saludos, quemados de las dos ruedas. Aquí Paco Pistón al teclado. Vivimos en una época donde si el asiento no tiene calefacción a tres niveles, la cúpula no es eléctrica y la pantalla TFT de 7 pulgadas no te empareja el Tinder, la moto 'no vale para rutear'. Pues bien, parece que a alguien en Iwata se le cruzaron los cables —o se le congelaron— porque Yamaha ha decidido coger su artillería pesada y mandarla directamente al infierno blanco: un lago congelado.

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Clavos de tungsteno, motores CP3 y cero niñeras electrónicas

Olvídate del soleado asfalto de las presentaciones en el sur de España o de las fotogénicas curvitas de la Toscana. Los de los diapasones cruzados han metido en el hielo puro bestias como la Ténéré 700 y la brutal MT-09. ¿La receta técnica para sobrevivir a esta salvajada? Gomas de enduro calzadas con más de 300 clavos de tungsteno pegados a la carcasa, suspensiones invertidas con el rebote y la compresión reajustados para lidiar con fluidos espesados por el frío polar, y una fe ciega en el control de tu puño derecho.

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"En un lago helado, cuando el coeficiente de fricción es prácticamente nulo, tu IMU de 6 ejes llora en una esquina. Tu única salvación es la inercia, la patada del par motor y no tener miedo a ir constantemente de lado." - Paco Pistón

Un soplo de aire polar en la industria moderna

No os voy a mentir: en un mundo asfixiado por normativas Euro5+ y campañas de marketing esterilizadas diseñadas para oficinistas, ver la entrega de potencia de un motor Crossplane aullar a 9.000 rpm mientras la rueda trasera escupe hielo como si fuera una trituradora industrial, es sublime. Es la demostración de que, bajo tanta capa de electrónica moderna, sigue habiendo chasis afinados y almas gamberras listas para destrozar el crono... o la capa de hielo.

Así que ya lo sabéis, la próxima vez que os quejéis de la brisa fría en vuestra rutita dominguera de media mañana, recordad que hay un loco sobre una Ténéré derrapando en el círculo polar. Ráfagas, tened cuidado ahí fuera y, sobre todo, ¡mucho gaaaaas!